Calculadora EBIT

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Calculadora de EBIT: lo que gana tu negocio con lo que tiene invertido

El EBIT es tu resultado de explotación: lo que gana el negocio con su actividad una vez descontado el desgaste de todo lo que has invertido. A diferencia del EBITDA, aquí las amortizaciones sí cuentan, y por eso el EBIT responde dos preguntas que el EBITDA no puede: cuánto rentas sobre lo que tienes metido en el negocio y si puedes pagar tus intereses con lo que genera la explotación.

1. ¿Con qué datos cuentas?
2. Tus cifras del año

Tu cifra de negocios: todo lo que has facturado por tu actividad, sin IVA.

Compras, personal, alquiler, suministros, servicios de profesionales, seguros, marketing. Todo lo que gasta el negocio para funcionar menos las amortizaciones, que van en el siguiente campo.

El desgaste contable de tu local reformado, maquinaria, vehículos, equipos o software. Es la única diferencia entre el EBITDA y el EBIT, así que aquí es donde se decide tu resultado.

Intereses de préstamos, pólizas y leasing. Si lo rellenas, te decimos cuántas veces cubre tu resultado de explotación los intereses que pagas.

2. Tus cifras del ejercicio cerrado

Tu cifra de negocios, sin IVA. Nos hace falta para el margen.

El beneficio o la pérdida final, ya con los impuestos descontados. Si has perdido dinero, ponlo en negativo.

El Impuesto sobre Sociedades del ejercicio. Si eres autónomo, deja un 0: tu IRPF no es un gasto de la empresa.

Intereses de préstamos, pólizas de crédito, leasing y comisiones de financiación.

No hace falta para el EBIT, pero con este dato te enseñamos cuánto de tu EBITDA se comen las amortizaciones.

3. Dos datos de tu balance opcional, pero es donde está lo bueno

Con estos dos números podemos calcular tu rentabilidad económica y decirte si la deuda está trabajando a tu favor o en tu contra. Los dos están en tu balance de situación; si no lo tienes a mano, déjalos en blanco y el resto del cálculo funciona igual.

Todo lo que tiene la empresa: local, maquinaria, existencias, lo que te deben los clientes y el dinero en el banco. Es la última línea del activo del balance.

Solo la deuda que paga intereses: préstamos, pólizas de crédito y leasing, a corto y a largo plazo. No incluyas lo que debes a proveedores ni a Hacienda.

4. ¿En qué sector estás?

Usamos los cinco grupos con los que el Banco de España publica sus ratios sectoriales, para poder comparar tu rentabilidad con un dato oficial y no con una estimación.

Qué es el EBIT y en qué se diferencia del EBITDA

EBIT son las siglas en inglés de beneficio antes de intereses e impuestos. En tu contabilidad española tiene un nombre propio y aparece como una línea concreta de la cuenta de pérdidas y ganancias: resultado de explotación. Esa es la primera diferencia práctica con el EBITDA, que no figura en ninguna parte de tus cuentas y hay que construirlo.

La diferencia de fondo es una sola: el EBIT resta las amortizaciones y el EBITDA no. Parece un matiz contable y en realidad cambia la pregunta que responde cada número.

Qué mide cada indicador y para qué se usa en la práctica.
 EBITDAEBIT
Qué pregunta responde¿Mi actividad genera dinero?¿Mi actividad genera dinero después de pagar el desgaste de lo que he invertido?
AmortizacionesNo las restaSí las resta
¿Aparece en tus cuentas?No, hay que calcularloSí: es el resultado de explotación
Para qué se usaComparar negocios y valorar empresasMedir rentabilidad sobre la inversión y capacidad de pagar intereses
A quién le interesaCompradores e inversoresBancos y quien dirige el negocio

Dicho de otra manera: el EBITDA te dice si el negocio funciona; el EBIT te dice si funciona lo bastante como para justificar lo que has invertido en él. Un restaurante que se gastó 300.000 € en reformar el local necesita un EBITDA mucho mayor que uno que alquiló un local ya montado, y esa diferencia solo la ve el EBIT.

Cómo se calcula el EBIT

Las dos maneras de llegar al mismo número, según los datos que tengas a mano.
VíaFórmulaCuándo usarla
Desde los ingresosIngresos − Gastos de explotación − AmortizacionesCuando llevas tus números por tu cuenta.
Desde el resultadoResultado del ejercicio + Impuestos + Gastos financierosCuando tienes las cuentas cerradas y quieres subir la cascada.
Desde el EBITDAEBITDA − AmortizacionesCuando ya has calculado el EBITDA.

Para qué sirve de verdad el EBIT: los dos ratios que dependen de él

Aquí es donde el EBIT se gana su sitio, porque hay dos preguntas de negocio que solo se pueden responder con él.

1. Rentabilidad económica: ¿cuánto renta lo que tienes invertido?

Se calcula dividiendo el EBIT entre el activo total, en porcentaje. Responde a una pregunta que cualquiera con un negocio debería saber contestar: de cada 100 € que tengo metidos en esta empresa, ¿cuántos me devuelve al año? Si la respuesta es menos de lo que te costaría el dinero en el banco, tienes un problema de fondo que ningún recorte de gastos arregla.

El Banco de España publica esta ratio por sector en su Central de Balances. Estos son los últimos datos disponibles:

Rentabilidad ordinaria del activo neto (ratio R.1) por sector, primeros tres trimestres de 2025, según la Central de Balances Trimestral del Banco de España.
SectorRentabilidad del activoDiferencia sobre el coste de la deuda
Información y comunicaciones14,2%+9,8 puntos
Comercio y hostelería13,4%+8,9 puntos
Energía8,9%+6,3 puntos
Industria4,2%+0,2 puntos
Resto de actividades3,0%+0,3 puntos
Total de la muestra5,1%+2,2 puntos
Empresas medianas8,4%+6,5 puntos
Empresas grandes5,1%+2,2 puntos

Dos avisos para leer bien esa tabla. El primero: el Banco de España calcula su ratio de forma ligeramente distinta a la de esta calculadora — parte del resultado ordinario y usa el activo neto ajustado a precios de mercado, no el activo total del balance. Úsala como orden de magnitud, no como comparación al decimal. El segundo: su muestra pesa mucho hacia empresas grandes, y por eso las medianas salen bastante mejor que las grandes. Si tienes una pyme, mírate más la fila de medianas que la del total.

2. Cobertura de intereses: ¿puedes pagar tu deuda con lo que ganas?

Se calcula dividiendo el EBIT entre los gastos financieros del año, y el resultado se lee en «veces». Si te sale 4, tu resultado de explotación da para pagar cuatro veces los intereses que debes. Es la primera cuenta que hace un analista de riesgos cuando pides financiación.

Lectura habitual del ratio de cobertura de intereses. Solo el primer tramo es un hecho aritmético; los demás son referencias de análisis, no umbrales normativos.
CoberturaQué significa
Menos de 1×Tu explotación no da ni para los intereses. Los estás pagando con reservas, con financiación nueva o retrasando otros pagos.
Entre 1× y 2×Justo. Un mal trimestre te deja sin margen y cualquier subida de tipos te aprieta de inmediato.
Entre 2× y 4×Razonable. Es la zona en la que se mueve la mayoría de las pymes con deuda.
Más de 4×Holgado. La deuda no condiciona tus decisiones y tienes capacidad para asumir más si te interesa.

El efecto palanca: cuándo la deuda te suma y cuándo te resta

Este es el concepto que más dinero ahorra y menos gente conoce. Compara dos cosas: lo que renta tu negocio (rentabilidad económica) y lo que te cuesta el dinero prestado (intereses divididos entre tu deuda financiera).

  • Si rentas más de lo que te cuesta el dinero, la deuda es una palanca: cada euro que pides prestado y metes en el negocio te deja un beneficio. Endeudarte para crecer tiene sentido.
  • Si rentas menos de lo que te cuesta el dinero, la palanca funciona al revés: cada euro de deuda te resta. Aquí lo que toca no es pedir más financiación, es amortizar deuda o arreglar la rentabilidad antes de seguir invirtiendo.

El Banco de España publica esa diferencia por sector, y es la última columna de la tabla de arriba. En el conjunto de la muestra está en +2,2 puntos, y en las empresas medianas en +6,5. Si la tuya sale negativa, ya sabes cuál es la conversación pendiente.

Los errores más comunes al calcular el EBIT

  1. Confundirlo con el EBITDA. Es el error número uno y no es inocente: el EBITDA siempre sale más alto, así que quien te enseña un número sin decirte cuál es te está enseñando el que le conviene.
  2. Restar los gastos financieros. Los intereses van después del EBIT. Si los restas arriba, el número deja de servir para calcular la cobertura de intereses, que es justo para lo que se usa.
  3. Meter ingresos que no son de la actividad. La venta de un local, una subvención de capital o el rendimiento de una inversión financiera no son explotación. Si los metes, tu EBIT parecerá mejor de lo que es y el año siguiente no habrá manera de repetirlo.
  4. No amortizar. Si tienes inmovilizado y no lo amortizas, tu EBIT es artificialmente alto y además estás renunciando a un gasto deducible que no te cuesta caja.
  5. Calcular la rentabilidad sobre el activo equivocado. Se divide entre el activo total del balance, no entre lo que pusiste de capital ni entre lo que crees que vale la empresa.
  6. Compararte con el sector sin mirar el tamaño. Las medias sectoriales publicadas suelen estar dominadas por empresas grandes, que tienen estructuras de activo muy distintas a las de una pyme.

Preguntas frecuentes sobre el EBIT

¿Qué es el EBIT y cómo se calcula?

El EBIT es el beneficio antes de intereses e impuestos, y en la contabilidad española se corresponde con el resultado de explotación de tu cuenta de pérdidas y ganancias. Se calcula de dos formas: restando a los ingresos los gastos de explotación y las amortizaciones, o partiendo del resultado del ejercicio y sumándole los impuestos y los gastos financieros. Las dos llevan al mismo número.

¿Cuál es la diferencia entre EBIT y EBITDA?

Solo una: el EBIT resta las amortizaciones y el EBITDA no. Por eso el EBITDA siempre es igual o mayor que el EBIT. El EBITDA mide si tu actividad genera dinero; el EBIT mide si lo genera después de tener en cuenta el desgaste de todo lo que has invertido. En negocios con mucha inversión —hostelería con local propio, industria, transporte— la diferencia entre uno y otro es enorme.

¿El EBIT es lo mismo que el resultado de explotación?

Sí, a efectos prácticos son el mismo concepto: el resultado de explotación es la denominación española del EBIT y aparece como una línea concreta en tu cuenta de pérdidas y ganancias. La única precaución es que dentro del resultado de explotación pueden colarse partidas que no son propiamente de la actividad, como la venta de un inmovilizado, y conviene depurarlas si quieres comparar años entre sí.

¿Qué es la rentabilidad económica y cómo se calcula?

Es el EBIT dividido entre el activo total, expresado en porcentaje. Te dice cuánto gana tu negocio al año por cada 100 € que tienes invertidos en él, sin importar si ese dinero es tuyo o del banco. Según la Central de Balances del Banco de España, en los tres primeros trimestres de 2025 la rentabilidad ordinaria del activo se situó en el 5,1% para el conjunto de la muestra y en el 8,4% para las empresas medianas.

¿Qué ratio de cobertura de intereses es aceptable?

Por debajo de 1 vez es un problema objetivo: significa que tu resultado de explotación no da ni para pagar los intereses. Entre 1 y 2 veces la situación es justa; entre 2 y 4 se considera razonable, y por encima de 4 es holgada. Son referencias de análisis, no umbrales legales, y cada banco aplica sus propios criterios según el sector y las garantías.

¿Cuándo conviene endeudarse para crecer?

Cuando tu rentabilidad económica es mayor que el coste de tu deuda. Si tu negocio renta un 10% sobre el activo y el banco te presta al 6%, cada euro que pidas y metas en el negocio te deja cuatro puntos de beneficio: la deuda es una palanca. Si rentas un 4% y pagas un 6%, cada euro de deuda te resta, y lo sensato es amortizar y arreglar primero la rentabilidad.

¿Puede mi empresa deducirse todos los gastos financieros?

No siempre. El artículo 16 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades limita la deducción de los gastos financieros netos al 30% del beneficio operativo del ejercicio, aunque en todo caso se puede deducir hasta un millón de euros con independencia de ese porcentaje. En la práctica esto solo afecta a empresas con gastos financieros netos superiores a ese millón. Lo que no se pueda deducir un año se puede deducir en ejercicios posteriores, sin límite de plazo.

Yomando.es
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