Calculadora Valor de empresa

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¿Cuánto vale mi empresa? Calcula una horquilla realista

No hace falta que sepas contabilidad ni que traigas el balance. Con cuatro preguntas en cristiano te damos una horquilla de lo que podría valer tu negocio hoy, y te explicamos qué la sube y qué la baja. Y algo que casi nadie te va a decir: ninguna calculadora sabe lo que vale tu empresa. Lo sabe quien esté dispuesto a pagarla. Esto sirve para orientarte antes de sentarte a negociar.

1. ¿Cuánto quieres afinar?
2. Los números de tu negocio

Lo que entró por ventas en todo el año, sin IVA. A ojo vale.

Todo incluido: tu nómina, lo que te repartes de beneficio, el coche de empresa, el móvil, las comidas… Suma todo lo que el negocio te da a ti en un año. Esta es la pregunta más importante de las cuatro, porque es la que de verdad determina el precio.

Imagina que contratas a alguien para que haga lo que haces tú: el sueldo bruto anual que tendrías que pagarle. De referencia: un encargado ronda los 25.000 €, un gerente con responsabilidad, los 40.000 €. Aquí se decide si vendes una empresa o vendes tu puesto de trabajo.

No todos los negocios se pagan igual, aunque ganen lo mismo.

3. Seis preguntas para afinar

Son las mismas que te haría un comprador en la primera reunión. Contesta lo que sea verdad, que el resultado es para ti.

Si te vas dos meses de viaje, ¿qué pasa con el negocio?

Tu mejor cliente, ¿cuánto pesa en el total que facturas?

¿Tus clientes vuelven solos o hay que salir a buscarlos cada mes?

¿Cómo van las ventas comparadas con el año pasado?

¿Cuántos años lleva abierto el negocio?

¿Todo lo que gana el negocio se puede demostrar con papeles?

Sin juicios: es la pregunta que más operaciones tumba, porque un comprador solo paga por lo que puede comprobar.

La verdad incómoda sobre cuánto vale tu empresa

Tu empresa vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por ella, y ni un euro más. Todo lo demás —métodos, fórmulas, múltiplos, calculadoras como esta— son formas de estimar cuánto podría ser ese número antes de sentarte a negociar. Son útiles justo para eso: para no pedir una cifra absurda ni regalar el trabajo de veinte años.

Con eso claro, hay una idea que conviene entender antes que ninguna otra, porque cambia el precio más que ninguna otra cosa.

Lo primero: ¿vendes una empresa o vendes tu puesto de trabajo?

Imagina dos peluquerías que ganan lo mismo: 60.000 € al año para su dueña. En la primera, la dueña corta pelo diez horas al día y sin ella no hay negocio. En la segunda, la dueña pasa dos veces por semana y el equipo funciona solo.

Ganan lo mismo, pero no valen lo mismo, ni de lejos. En la primera, lo que compras es un empleo: si contratas a alguien para hacer ese trabajo te vas a gastar 30.000 € y el negocio se queda en 30.000 € de beneficio real. En la segunda, esos 60.000 € son beneficio de verdad, y el comprador puede quedárselos sin ponerse a cortar pelo.

Por eso la calculadora te pregunta cuánto le pagarías a alguien que hiciera tu trabajo. Restando ese sueldo a lo que sacas del negocio se obtiene el beneficio real que le queda al comprador, y ese es el número sobre el que se aplican los múltiplos. Es lo mismo que los profesionales llaman EBITDA normalizado, dicho sin la palabreja.

La consecuencia práctica: si eres imprescindible en tu negocio, cada hora que consigas delegar antes de vender sube el precio. No es un consejo de gestión, es aritmética: baja el sueldo que hay que pagar a tu sustituto y sube el beneficio que compra el comprador.

Los cuatro métodos que se usan para valorar una empresa

Métodos habituales de valoración de empresas, para qué sirve cada uno y cuándo tiene sentido usarlo en un negocio pequeño.
MétodoEn qué consisteCuándo sirve
Valor contable Lo que tiene la empresa menos lo que debe, según el balance. Como suelo. Casi nunca refleja el valor real, porque ignora que el negocio genera dinero.
Valor de liquidación Lo que sacarías vendiendo las cosas por separado y cerrando. Cuando el negocio no gana dinero. Es el suelo absoluto: por debajo de esto, no vendas.
Múltiplos de beneficio Multiplicar lo que gana el negocio por un número, según su tamaño y su sector. Es el método de esta calculadora y el que se usa en el 90% de las operaciones pequeñas.
Descuento de flujos Proyectar el dinero que generará en los próximos años y traerlo a valor de hoy. En empresas grandes o con un plan de negocio sólido. En un bar de barrio es artillería para matar moscas.

Por cuánto se multiplica el beneficio: el efecto del tamaño

Este es el dato que más sorprende: a igualdad de todo lo demás, cuanto más grande es el negocio, por más se multiplica cada euro que gana. Un negocio que deja 40.000 € limpios se paga a dos veces; uno que deja dos millones, a cinco o seis. La razón es sencilla: hay muchísimos más compradores para el pequeño, pero casi todos son particulares comprándose un empleo, mientras que al grande le entran fondos e industriales con dinero y con prisa.

Horquillas orientativas de múltiplo según el beneficio real anual del negocio, una vez descontado el sueldo de quien lo dirige. Son referencias de mercado construidas a partir de fuentes públicas, no una tasación.
Beneficio real anualMúltiplo habitualQuién compra
Menos de 25.000 €1 – 2 vecesParticulares que se compran un empleo
25.000 – 60.000 €1,5 – 2,5 vecesParticulares y pequeños emprendedores
60.000 – 150.000 €2 – 3,5 vecesEmprendedores con experiencia, competidores locales
150.000 – 400.000 €3 – 4,5 vecesCompetidores, grupos en expansión
400.000 € – 1 M€3,5 – 5 vecesGrupos sectoriales y family offices
Más de 1 M€4 – 6,5 vecesFondos de inversión e industriales

Para hacerte una idea del extremo alto: las firmas especializadas en compraventa sitúan el mid-market español —empresas que dejan entre uno y quince millones— entre cuatro y diez veces según el sector, y el software con ingresos recurrentes puede irse bastante más arriba. En el extremo contrario, los intermediarios de traspasos manejan una regla de una a tres veces el beneficio anual para negocios pequeños. Esta calculadora se mueve entre esos dos mundos.

Seis factores que mueven el precio de mi negocio dentro de la horquilla

Dos negocios con el mismo beneficio pueden venderse por el doble o por la mitad. Estas son las seis cosas que marcan la diferencia, y son exactamente las que te va a preguntar un comprador en la primera reunión:

  1. Que el negocio funcione sin ti. Es el factor número uno y con diferencia. Si te vas dos meses y todo sigue igual, tu negocio vale mucho más que si se para.
  2. Que no dependas de un cliente. Si uno solo te da más del 30% de la facturación, el comprador está comprando ese cliente, no tu empresa. Y lo sabe.
  3. Que los ingresos se repitan solos. Contratos, cuotas y suscripciones valen mucho más que ventas que hay que salir a buscar cada mes.
  4. Que las ventas crezcan. No hace falta crecer mucho: basta con que la línea vaya hacia arriba y se pueda demostrar con tres años de datos.
  5. Que lleve tiempo abierto. La antigüedad demuestra que el negocio aguanta ciclos. Menos de tres años se percibe como riesgo.
  6. Que las cuentas cuadren. Un comprador solo paga por lo que puede comprobar. Los ingresos que no aparecen en los papeles no suman al precio: restan, porque siembran dudas sobre todo lo demás.

El error que más caro sale: pensar que el dinero que no se declara se puede «explicar» en la negociación y cobrar igual. En la práctica ocurre lo contrario. El comprador no puede financiar lo que no ve, su banco tampoco, y en cuanto aparece esa conversación empieza a dudar de las cifras que sí están. Muchas operaciones se caen exactamente ahí.

Qué puedo hacer para aumentar el valor de mi negocio este año

  • Delega y documéntalo. Cada tarea que salga de tu cabeza y pase a un procedimiento escrito o a otra persona sube el precio de forma directa.
  • Ordena las cuentas con dos años de antelación. Un comprador va a pedir tres ejercicios. Los que arregles a última hora se notan.
  • Firma lo que tengas de palabra. Contratos con clientes, con el casero, con los proveedores clave. Lo que no está firmado no se puede transmitir, y por tanto no se paga.
  • Reparte la dependencia de clientes. Si uno pesa demasiado, ganar dos medianos vale más que ganar uno grande.
  • Separa lo tuyo de lo del negocio. Los gastos personales metidos en la empresa bajan el beneficio que puedes demostrar y, con él, el precio.

Preguntas frecuentes sobre valorar una empresa

¿Cómo se calcula cuánto vale mi empresa?

En negocios pequeños y medianos, multiplicando el beneficio real anual por un número que depende del tamaño y del sector. El beneficio real es lo que saca el dueño del negocio al año menos lo que costaría contratar a alguien que hiciera su trabajo. Los múltiplos van desde una o dos veces en micronegocios hasta seis o más en empresas que dejan más de un millón al año.

¿Por cuántas veces el beneficio se vende un negocio pequeño?

Los intermediarios de traspasos manejan habitualmente entre una y tres veces el beneficio anual, según la seguridad del sector y la posición del negocio. A partir de ahí el múltiplo sube con el tamaño: un negocio que deja 200.000 € al año se mueve en torno a tres o cuatro veces, y en el mid-market español, con beneficios de más de un millón, las firmas especializadas manejan de cuatro a diez veces según el sector.

¿Qué es el beneficio del propietario y por qué importa tanto?

Es todo lo que el negocio le aporta a su dueño en un año: nómina, reparto de beneficios y los gastos personales que pasan por la empresa, como el coche o el móvil. Importa porque es lo que un comprador va a poder llevarse, y porque hay que restarle el sueldo de quien vaya a dirigir el negocio para saber cuánto beneficio queda de verdad. Un negocio donde el dueño trabaja diez horas al día vale mucho menos de lo que su cuenta de resultados sugiere.

¿Se suman las máquinas, las existencias y el local al precio?

Con carácter general no se suman aparte: el precio calculado con múltiplos ya incluye los activos que el negocio necesita para funcionar, porque sin ellos no generaría ese beneficio. Sí se suman los activos que sobran, como un local en propiedad que se vende por separado, una nave vacía o un exceso de existencias. Y ojo: si tu negocio va a necesitar una inversión fuerte pronto, eso resta.

¿Cuánto tarda en venderse un negocio?

Depende del tamaño y del precio, pero conviene contar en meses y no en semanas. Lo que sí puedes controlar es la preparación: tener tres ejercicios ordenados, los contratos firmados y una explicación clara de por qué vendes acorta mucho el proceso. Vender con prisa es la forma más segura de cobrar por debajo.

¿Sirve esta calculadora como tasación oficial?

No. Es una estimación orientativa basada en múltiplos de mercado y pensada para que te hagas una idea antes de negociar. Una valoración formal, la que se usa ante notario, ante Hacienda o en un proceso de venta serio, la firma un profesional que analiza tus cuentas, tus contratos y tu sector. Lo que sí puedes hacer gratis es comprobar el precio real: publicar el negocio y ver qué ofertas llegan.

¿Qué es lo que más baja el precio de un negocio?

Tres cosas por este orden. Que el negocio dependa por completo del dueño, porque lo que se vende entonces es un empleo. Que haya ingresos que no se puedan demostrar con papeles, porque un comprador no paga por lo que no ve. Y que un solo cliente concentre gran parte de la facturación, porque el comprador asume el riesgo de que se vaya justo después de comprar.

Yomando.es
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