Programas de facturación

Los 7 mejores programas de facturación para autónomos y pymes

Elegir programa de facturación ha dejado de ser una cuestión de gustos. Desde que existe el reglamento de sistemas informáticos de facturación —lo que todo el mundo llama Verifactu— el programa que uses tiene que cumplir unos requisitos técnicos, y el fabricante tiene que responder de ello por escrito. Esa es la primera criba, y deja fuera a bastantes.

Debajo tienes la comparativa por perfil, un recomendador de un minuto y las fichas de cada programa con lo que hace bien y con lo que no hace. Sin puntuaciones inventadas ni estrellas: lo que limita cada plan de entrada, que es lo que de verdad decide.

Antes de comparar: la fecha que te afecta a ti

Aquí es donde más ruido hay. Las fechas se aplazaron y mucho artículo se quedó con las antiguas, así que empecemos por lo que dice hoy la Agencia Tributaria en su propio folleto:

Fechas límite para tener adaptado el sistema de facturación, según el tipo de contribuyente.
Quién eresTienes que estar adaptado
Sociedades (contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades)Antes del 1 de enero de 2027
Autónomos y el resto de empresasAntes del 1 de julio de 2027
País Vasco y NavarraNo les aplica: tienen su propia normativa foral, con TicketBAI
Quien ya está en el Suministro Inmediato de InformaciónQueda fuera de la obligación

Traducido: hoy no estás obligado todavía. Estás en periodo voluntario. Pero si cambias de programa ahora, cámbiate a uno que ya cumpla, porque hacerlo dos veces cuesta tiempo y dinero. Es exactamente el motivo por el que esta comparativa empieza por aquí.

Sí hay una lista de software homologado, pero no es la de Verifactu

Esta merece un apartado propio, porque la lista existe, es oficial, está viva —se le dan altas cada pocas semanas— y es facilísimo tropezarse con ella y sacar la conclusión equivocada. La sede electrónica de la Agencia Tributaria publica un registro de software homologado con más de doscientos productos. Y no tiene nada que ver con Verifactu.

Ese registro es el de digitalización certificada de facturas, y se publica en cumplimiento del artículo 7.e) de la Orden EHA/962/2007 y de la Resolución de 24 de octubre de 2007. Sirve para una cosa muy concreta y muy útil: escanear las facturas de papel y deshacerte del original, conservando solo la imagen con validez frente a Hacienda. Si tu problema es un cajón lleno de tickets, es tu lista. Si tu problema es Verifactu, no.

Que un programa esté en esa lista no dice nada sobre Verifactu, ni para bien ni para mal. De los programas de esta comparativa, solo dos aparecen en el registro de digitalización certificada —Anfix y Holded—, y eso no los hace mejores ni peores a efectos del reglamento de facturación: son dos homologaciones distintas, de dos normas distintas, para dos problemas distintos.

Para Verifactu no existe un registro equivalente, y conviene saberlo antes de ponerse a buscarlo. Lo que exige el reglamento es que el fabricante emita una declaración responsable por cada versión de su producto, la incorpore de forma visible dentro del propio programa —normalmente en el menú de ayuda— y la ponga a disposición del cliente en el momento de la compra.

Así que la pregunta que hay que hacerle a un comercial no es «¿estáis en la lista?», sino «enséñame la declaración responsable de la versión que voy a usar». Si no aparece dentro del programa ni te la mandan, ya sabes.

¿Qué programa necesitas de verdad?

Ocho preguntas · un minuto · sin registro

La mayoría de comparativas te empujan al programa más caro que puedas pagar. Este recomendador hace lo contrario: parte de lo que facturas y de cómo lo facturas, y te dice el tipo de programa que te encaja. En algunos casos la respuesta es que no te hace falta pagar por uno.

1. ¿Cómo estás dado de alta?

De esto depende tu fecha límite, que no es la misma para todos.

2. ¿Cuántas facturas emites al mes?

Cuenta también los tickets: a efectos de la norma son facturas simplificadas.

3. ¿Cómo cobras a tus clientes?
4. ¿Qué vendes exactamente?
5. ¿Cuántas facturas y tickets de gasto registras al mes?

Es el dato que más encarece un plan: casi todos limitan las lecturas automáticas.

6. ¿Quieres que el programa lea tu banco y cuadre los cobros?

Se llama conciliación bancaria: el programa empareja cada movimiento con su factura.

7. ¿Quién presenta tus modelos trimestrales?
8. ¿Dónde tienes el domicilio fiscal?

No es una pregunta de relleno: cambia la norma que te obliga.

Comparativa de programas de facturación

La tabla no compara estrellas ni notas de portales de opiniones, que suben y bajan solas. Compara lo que hace que un plan se te quede corto a los tres meses: qué te limita el plan de entrada. En unos son las facturas, en otros los clientes, en otros las lecturas automáticas de gastos. Es el dato que casi nadie pone y es el que decide.

Programas de facturación para autónomos y pymes: cumplimiento de Verifactu, límite del plan de entrada, precio orientativo y perfil al que encajan.
Programa Verifactu Qué limita su plan de entrada Desde Encaja si…
Quipu Sí, en todos los planes Las lecturas automáticas de gastos y la conciliación bancaria. Las facturas, no Menos de 10 €/mes Emites muchas facturas y registras pocos gastos
Billin Sí, junto con Facturae y TicketBAI El número de clientes y de productos, no las facturas Menos de 10 €/mes Facturas a pocos clientes recurrentes y quieres meter a tu asesoría
Anfix Sí, en todos los planes Las facturas al año, y son pocas Menos de 6 €/mes Tienes poco volumen y quieres el banco conciliado desde el plan más barato
Holded Sí, en todos los planes Las facturas al año, los usuarios y los bancos conectados Menos de 10 €/mes Quieres empezar facturando y acabar gestionando todo en el mismo sitio
STEL Order No es un plan de entrada barato: se paga por usuario Unos 18 €/mes Tienes técnicos o comerciales en la calle, o almacén
Sage Active El precio: arranca donde los demás terminan Unos 25 €/mes Vienes de un Sage instalado o tu asesoría trabaja con Sage
Aplicación gratuita de la Agencia Tributaria Es de la propia Agencia Tributaria No emite tickets, no exporta y solo admite un destinatario por factura Gratis Haces pocas facturas, siempre nominativas, y no necesitas nada más

Sobre los precios: son orientativos, sin IVA, y casi siempre corresponden al pago anual por adelantado. Las promociones de bienvenida —tres meses al 50 %, dos meses gratis— los mueven cada temporada. Compruébalos en la web de cada programa el día que vayas a contratar, y mira el precio del segundo año, que es el que vas a pagar de verdad.

Ficha a ficha: qué hace bien cada uno y qué no hace

Quipu

Su plan de entrada es el único de la comparativa que no te cuenta las facturas: emites las que quieras desde el primer plan. Lo que escalona son las lecturas automáticas de gastos y la conciliación bancaria, que es manual en el plan intermedio y automática solo en el más alto. Trae la presentación de los modelos habituales de un autónomo, del 303 al 190.

Va bien si emites mucho y gastas poco: consultoría, formación, servicios profesionales.
No lo elijas si necesitas terminal de venta o almacén: no es su terreno.

Billin

Incluye facturación electrónica en los tres formatos que se te pueden pedir —Verifactu, Facturae para la Administración y TicketBAI— sin límite y en todos los planes, y el acceso del asesor viene de serie. El detalle que hay que mirar antes de contratar el plan barato: lo que limita no son las facturas, son los clientes y los productos del catálogo.

Va bien si facturas a una cartera pequeña y estable, o si trabajas para la Administración.
No lo elijas si la conciliación bancaria es tu prioridad: figura como pendiente de llegar.

Anfix

El más barato de arrancar, y con una rareza a su favor: la conciliación bancaria automática entra ya en el plan más básico, cuando en el resto es una función de plan alto. La contrapartida es que el plan de entrada cuenta facturas al año, y el cupo se agota antes de lo que parece. Stock y proyectos son módulos que se pagan aparte.

Va bien si tienes volumen bajo y muchos movimientos de banco que cuadrar.
No lo elijas si tu facturación crece rápido: subirás de plan por número de facturas, no por funciones.

Holded

Es el más parecido a un ERP de los que se venden como programa de facturación: los planes suben por facturas al año, usuarios y bancos conectados, y desde el plan básico incluyen el acceso para tu asesoría. El terminal de venta y el inventario no vienen dentro: son complementos que se pagan por tienda y por mes, y conviene sumarlos antes de comparar precios.

Va bien si quieres que el programa te aguante el crecimiento de los próximos años.
No lo elijas si solo vas a emitir facturas: pagas por una estructura que no vas a usar.

STEL Order

No es un programa de facturar al que le han puesto extras: es gestión de negocio de campo —presupuestos, partes de trabajo, catálogo, almacén, técnicos con el móvil— con la facturación dentro. Por eso su precio de entrada dobla al de los anteriores: no estás comparando lo mismo.

Va bien si tienes gente trabajando fuera: instaladores, mantenimiento, reparaciones, comerciales.
No lo elijas si facturas desde una mesa y no mueves ni una pieza de almacén.

Sage Active

La opción de marca grande en la nube, con red de distribuidores y soporte detrás. Arranca en un precio en el que los demás ya están en su plan intermedio, así que el argumento no es el ahorro: es la continuidad si ya vienes del ecosistema Sage o si tu asesoría trabaja con él.

Va bien si tu asesoría te lo pide, o migras desde un Sage instalado.
No lo elijas si eres autónomo con volumen bajo: estás pagando una talla que te sobra.

Programas de facturación gratuitos: dónde está la trampa

La aplicación gratuita de la Agencia Tributaria, y lo que no te cuentan de ella

Existe, es gratis de verdad y la mayoría de comparativas ni la mencionan, porque nadie cobra comisión por ella. Se entra con Cl@ve o con certificado, y no tiene límite de facturas: ni anual, ni mensual, ni semanal. Para un autónomo que emite quince facturas al mes a clientes con NIF, resuelve.

Ahora, sus cuatro límites, que son los que deciden si te vale:

  1. No emite facturas simplificadas. Es decir, no hace tickets: toda factura lleva los datos del destinatario. Si tienes mostrador, se acabó aquí.
  2. Un solo destinatario por factura. Nada de facturar a varios a la vez.
  3. Deja fuera algunos regímenes especiales del IVA, como bienes usados, agencias de viajes o grupo de entidades.
  4. No exporta. Lo que metes ahí se queda ahí y se gestiona ahí. El día que quieras cambiarte, empiezas de cero.

El freemium que se queda corto justo cuando funcionas

El plan gratuito o casi gratuito de un programa comercial no está pensado para que te quedes: está pensado para que entres. El corte no suele estar en las facturas —que es lo que miras— sino en el número de clientes, en el catálogo de productos o en las lecturas automáticas de gastos. Se nota a los dos o tres meses, que es exactamente cuando ya tienes todo el histórico metido y cambiar duele.

El programa de toda la vida que ya no vale

Aquí es donde la norma cambia el panorama. Un programa antiguo, sin actualizaciones y sin fabricante detrás que emita la declaración responsable, no va a cumplir. Y no es una cuestión de estar más o menos moderno: si no genera el registro de facturación con su huella, no sirve, por muy bien que lleve haciendo tus facturas quince años.

Lo mismo vale para las copias sin licencia, con un motivo adicional: sin licencia no hay fabricante que responda por ti, y el responsable de facturar con un sistema que cumple eres tú.

El único gratis que además te quita trabajo

Hay una cuarta vía que no suele aparecer en estas listas: el software que va incluido en un servicio que ibas a pagar de todas formas. Las asesorías online lo hacen porque les interesa que tus facturas entren ya digitalizadas en su sistema, así que el programa deja de ser un coste y pasa a ser parte del servicio.

Merece la pena hacer la cuenta antes de contratar nada. Un plan intermedio de cualquiera de los programas de arriba se va a entre 150 y 250 € al año, y a cambio tienes… el programa. Los modelos los sigues presentando tú.

Aviso: el enlace de abajo es de afiliado. Si contratas, Yomando cobra una comisión. No te cuesta más ni condiciona lo que hay escrito en esta página; puedes ver cómo se financia Yomando.

El programa, incluido; y los modelos, presentados

Ayuda T Pymes incluye en su servicio de asesoría su plataforma de gestión en la nube con software de facturación validado para Verifactu y sin límite de facturas. El servicio arranca en 29,95 €/mes, que es más o menos lo que te cuesta un plan intermedio de un programa suelto, y ahí dentro va también quien presenta tus trimestrales.

Con el código BAE223 tienes un 50 % de descuento en las dos primeras cuotas. Y tanto si ya llevas asesoría como si no, su Comunidad de Emprendedores cuesta 1 € el primer mes y 29,95 €/mes después, sin permanencia.

Lo que un programa de facturación no hace por ti

Conviene tenerlo claro antes de elegir, porque se compra pensando que resuelve más de lo que resuelve. Un programa emite la factura, la guarda y la manda. A partir de ahí:

  1. No decide qué IVA lleva cada factura. Te deja elegir el tipo, y si te equivocas lo emite igual de bien. Si dudas con los tipos, las exenciones o las retenciones, tienes la calculadora de facturas con IVA e IRPF.
  2. No decide si un gasto es deducible. Lo registra. Que el gasto del coche, de la casa o de las comidas entre o no entre es otra conversación, y está en la guía de gastos deducibles para autónomos.
  3. No presenta tus modelos. Algunos los rellenan, que no es lo mismo. Si no tienes claro cuáles te tocan cada trimestre, el cuestionario de IVA trimestral lo resuelve en un minuto.
  4. No contesta a un requerimiento. Cuando llega una carta de Hacienda, el programa no te sirve de nada.

Por eso la pregunta útil no es «qué programa es mejor», sino «cuánto de esto quiero llevar yo». Si la respuesta es «poco», compara el coste del programa con el de una asesoría online que ya lo incluya.

Si lo que llevas es un despacho, tu programa es otro

Esta comparativa está hecha para quien factura su propio negocio. Un despacho profesional tiene otro problema: no emitir sus facturas, sino recibir y procesar las de decenas de clientes, cada uno con su programa. Ahí lo que se busca es software de gestión de asesorías, con entrada masiva de documentos, contabilidad y presentación de modelos por lotes, y eso ya es otra categoría de producto y otro rango de precios.

Si estás en ese caso, contrasta lo que te ofrezcan con la misma pregunta de siempre: enséñame la declaración responsable, y enséñame cómo entran los documentos de mis clientes.

Preguntas frecuentes

¿Estoy obligado ya a usar un programa de facturación Verifactu?

Todavía no. Según el calendario vigente, las sociedades tienen que estar adaptadas antes del 1 de enero de 2027 y el resto de empresas y autónomos antes del 1 de julio de 2027. Hasta esas fechas es voluntario. Quedan fuera País Vasco y Navarra, que tienen su propia normativa foral, y quienes ya están en el Suministro Inmediato de Información.

¿Cómo sé si mi programa cumple con Verifactu?

No hay una lista oficial de programas aprobados para Verifactu: la Agencia Tributaria no publica ese registro. Sí publica otro, el de digitalización certificada de facturas, que es para escanear papel y no acredita nada sobre facturación. Lo que exige la norma es que el fabricante emita una declaración responsable por cada versión, la incorpore de forma visible dentro del propio programa —habitualmente en el menú de ayuda— y la entregue al cliente al contratar.

He visto una lista de software homologado en la web de Hacienda. ¿No vale?

Esa lista existe y es oficial, pero es la de software de digitalización certificada de facturas, que se publica en cumplimiento de la Orden EHA/962/2007 y de la Resolución de 24 de octubre de 2007. Sirve para escanear facturas de papel y poder destruir el original conservando la imagen. No acredita nada respecto al reglamento de facturación: para Verifactu no hay registro público, hay declaración responsable del fabricante.

¿Puedo seguir haciendo las facturas en una hoja de cálculo?

Es la duda más repetida y la respuesta oficial no es tan tajante como se lee por ahí. El reglamento se dirige a los sistemas y programas informáticos que soportan los procesos de facturación, y las preguntas frecuentes publicadas por la Agencia Tributaria no zanjan el caso concreto de la hoja de cálculo. Lo prudente es no jugársela: si facturas así, consulta tu caso con un asesor antes de que llegue tu fecha, porque las sanciones del régimen sancionador no son simbólicas.

¿Hay algún programa de facturación gratis que cumpla la norma?

Sí: la aplicación gratuita de la propia Agencia Tributaria, que no tiene límite de facturas. A cambio, no emite facturas simplificadas ni tickets, solo admite un destinatario por factura, deja fuera algunos regímenes especiales del IVA y no permite exportar las facturas a otro sistema. Para quien emite pocas facturas siempre nominativas es suficiente; para un negocio con mostrador, no.

¿Y si estoy en País Vasco o en Navarra?

La obligación que te aplica no es Verifactu, sino la normativa foral, con TicketBAI. Antes de contratar cualquier programa, comprueba que está homologado en tu territorio: varios de los de esta comparativa lo indican expresamente, pero no todos.

¿Me sirve el programa que me da mi asesoría?

Normalmente sí, y suele salir gratis al contratar el servicio, porque a la asesoría le interesa que tus facturas entren ya digitalizadas en su sistema. Antes de pagar un programa por tu cuenta, pregúntale a tu asesoría qué incluye: es habitual acabar pagando dos veces por lo mismo.

Yomando.es
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